28 diciembre 2010

Palabras de Fe y Esperanza



Confianza en Dios. 

Confiar es más que creer en otra persona, es estar seguro de que, aquél que prometió algo lo cumplirá. No importando lo que pase, el tiempo transcurrido, los inconvenientes del camino o los rumores que a mis oídos lleguen. El que confía en alguien, espera, y no parte a la ligera hasta no haber agotado todos los recursos. La confianza es tan bella y a veces excelsa, ver a un niño saltar a los brazos de una madre, es el mayor de los ejemplos de confianza. En una ocasión un hombre conducía a solas por un camino difícil y peligroso, en un momento sorpresivo el vehículo se deslizo hacia un precipicio, mientras el vehículo daba vueltas y vueltas, milagrosamente el hombre fue expulsado hacia fuera, y quedo colgando de una rama de un árbol a punto de caer al precipicio, y él clamaba a grandes voces – ¡auxilio, auxilio!, ¿Acaso, hay alguien que me escuche? Y al cabo de un largo rato hubo una voz que le contesto “”Confiad en mí, yo soy Jesús, déjate caer”” y el hombre miro arriba, miro hacia abajo y volvió a preguntar, ¿No, hay otro que pueda ayudarme? Amado hermano, amigo, Dios quiere ayudarnos, pero para eso nosotros tenemos que confiar y depender de él. Confiar en Dios es ver las cosas diferente a como aparentan ser, a punto de que el Apóstol Pedro, hasta camino sobre las aguas al confiar de que su maestro estaría a su lado, y mientras mantuvo la vista puesta en el Señor, no se hundía, pero en el mismo instante que desvió la vista de aquel que todo lo puede, comenzó a hundirse. (S. Mateo 14:22-33) Así, nosotros todo marcha bien mientras confiamos en Dios y esperamos en el, pero cuando en lugar de mirarlo a él, miramos a los hombres o aun a nosotros mismos, de seguro que caeremos en el precipicio. El gran Rey David y dulce cantor de Israel, inspirado por el Espíritu Santo dijo: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y el hará”.( Salmo 37:5 ) En estos momentos en que nuestra sociedad se encuentra en crisis moral, económica y política, en lugar de estarnos quejando y lamentándonos, trabajemos con amor y confianza en el Señor; conociendo que él tiene el control de todas las cosas, confía en Jehová y el te concederá las peticiones de tu corazón. Recuerda que cuando la noche está más oscura, es cuando va a amanecer. Dios te bendiga!! 

Pastor Domingo A. Nicolás 
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